Y otras lindezas... Además, el taxista me había señalado el punto exacto cerca de la estación de autobús dónde, la noche anterior, se había cometido un asesinato.
No tenía dónde ir a dormir y el taxi me ha dejado en el centro. Era oscuro y las calles estaban desérticas. De repente, me he dado cuenta que alguien me seguía.
He cambiado de rumbo y he visto que la persona que tenía detrás también. Estaba tan asustado que he entrado al primer hotel que he encontrado: La Luna Azul. He cerrado la puerta de la habitación y he alucinado: récord de kitsch.















































