Los seres humanos poseen la facultad de pensar, de comprender, no sólo de sentir, pero en la sociedad se acreditan algunas funciones y categorías como "intelectuales". ¿Por qué? "Cuando se distingue entre intelectuales y no intelectuales, en realidad sólo se hace referencia a la inmediata función social de la categoría profesional de los intelectuales, es decir, se tiene en cuenta la dirección en que gravita el mayor peso de la actividad específica profesional, si en la elaboración intelectual o en el esfuerzo nervioso-muscular".
Una segunda indicación deriva del análisis de lo que en el régimen metabólico del capital se transforma en división social y jerárquica del trabajo: división entre dirección y ejecución en el terreno económico-productivo, división entre gobernantes y gobernados en el terreno político, división entre dirección intelectual y moral, por una parte, y pasividad intelectual y moral, por otra. Gramsci nos invita a romper estas divisiones y conformismos. Una lectura contra la lógica de la dominación, para superar la explotación económica, la coerción política y la hegemonía ideológica. ¿Por qué las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes? Porque existen hegemonías filosóficas, científicas, artísticas, religiosas; en fin, "académicas".
Queda claro que: "No hay actividad humana de la que se pueda excluir toda intervención intelectual, no se puede separar el homo faber del homo sapiens". El nuevo socialismo implica entonces una contra-hegemonía cultural liberadora.
Más allá de Gramsci, para no recaer en la burda "hegemonía política" de raíces jacobino-blanquistas (Lenin-Stalin).
Romper con la alienación económica, política, filosófica, religiosa, estética, afectiva, diría Ludovico Silva. Se trata de afirmar la revolución cultural permanente.
El estalinismo teme (porque está vivito y coleando en algunos espíritus) el proyecto de des-alienación radical, teme el poder constituyente. Porque la multitud implica superar cualquier regresión masificadora en la deriva cesarista, como mito protector. Se trata de la conciencia de las pasiones alegres, la conciencia de derechos para la liberación social, no una tenaza superyoica.
El culto a liderazgos infalibles o a la dirección burocrática, reproducen la claudicación del pensamiento crítico y revolucionario. Democracia participativa y protagónica es construcción de la autoridad compartida: es mandar obedeciendo al pueblo.
La intelligentsia aparece desde diversos lugares de enunciación: a) custodios de valores permanentes de la "civilización", b) comprometidos con las luchas de su tiempo con base en un proyecto revolucionario, c) articuladores de la queja común, d) portavoces de los débiles, e) contradictores del poder, e) aseguradores del saber-experto, f) servidores de amos de turno.
Desde nuestra perspectiva, los nodos de pensamiento crítico socialista adversan el "intelectualismo", como ejercicio del privilegio y poder-sobre, pero no a la "función intelectual". Intentar socializar el poder cultural e intelectual, plantear "cajas de herramientas" para la lucha, es una tarea indispensable.
Antagonizar con funcionarios orgánicos de la dominación de la "élite del poder".
Adversar la racionalidad burocrática-instrumental. Desmantelar tanto la dominación simbólica del capitalismo, como de la burocracia del "socialismo realmente inexistente".
Desenmascarar al "marxismo de derecha", tanto como al capitalismo neoliberal y su consenso manufacturado.
Quien reaccione "paranoicamente" descalificando la polémica sobre "intelectuales, democracia y socialismo" del CIM, desconoce el abecé del "método dialéctico" (Marx), el abecé del "principio dialógico" (Morin), un pensamiento complejo-otro para la lucha.
Una revolución sin polémica, sin planteamientos diversos, sin tensiones, diferencias, conflictos y antagonismos, no fecunda el espíritu revolucionario. Más bien es la confesión de quienes claman por un...
¿Termidor?
EL NACIONAL/Opinión/10
A Tres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
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