Que Estados Unidos haya instalado 7 bases en Colombia es un problema.
Que Chávez haya tenido una respuesta equivocada al hablar de guerra, es también un problema. Pero que la oposición venezolana se coloque del lado de Bogotá y Washington, no sólo es un problema, sino algo peor: una catástrofe, porque un país con tantos problemas, se queda sin alternativa.
La catástrofe se inició unos meses atrás, cuando se supo lo de las bases. La oposición no dijo nada. Luego, los “analistas” se fueron colocando, uno a uno, a favor. Un poco más tarde, estas opiniones se convirtieron en línea de los medios. Mientras tanto, la Mesa y los partidos seguían mudos. Pero como el que calla otorga, finalmente se ha impuesto, como opinión de la oposición, el respaldo a la instalación de las bases, a pesar de que ya se conoce el alcance del acuerdo, en el que ellas son concebidas como plataforma de posibles expediciones y de espionaje en Suramérica, más allá de Colombia y del estricto asunto de los narcóticos.
El desequilibrio de fuerzas con Colombia no le conviene a Venezuela, y mucho menos cuando hay un diferendo pendiente, y antecedentes como el “Caldas”. El despliegue de efectivos de Estados Unidos representa un peligro para la soberanía de nuestro país. Su Ejército no es un adorno, sino que cumple la función de mantener el dominio militar en diferentes partes del mundo. Y, lamentablemente, no es una conducta del pasado, sino también del presente, e incluye la vieja doctrina de ocupación directa de territorios. La amenaza existe, esté Chávez o no en el gobierno. Por esto las fuerzas democráticas en Suramérica han expresado su malestar. Tal como ha dicho Lula: “No necesitamos las bases americanas en Colombia”.
Ahora bien, la oposición venezolana, que tiene un punto de vista distinto al de Lula, aspira ganar las elecciones y gobernar. La pregunta que hay que hacerse es: ¿Qué dirán un nuevo Presidente y su Ministro de Relaciones Exteriores? ¿Se subordinarán a los intereses de Estado Unidos o solicitarán el retiro de las bases y de los efectivos militares? Esto no es un asunto de menor importancia que se pueda despachar con un cándido “ya ellos explicaron”, o diciendo que “lo resolvemos después que salga Chávez”. No es concha de ajo el problema de las bases.
Por lo que han dicho sus voceros, parece que un gobierno de la oposición se plegaría a los intereses estadounidenses en materia militar. Esto es muy grave, no sólo porque es negativo que haya venezolanos que se coloquen contra su propio país, sino porque además, al asumir las organizaciones de oposición esta actitud, nuestro sistema político queda amputado de una alternativa viable de poder frente al fracaso de la gestión actual.
¿Acaso se puede considerar viable un gobierno dirigido por un factor político que está a favor de un despliegue militar que afecta la soberanía nacional? Esto, más que un problema, representa una verdadera catástrofe, que sólo se puede superar si la oposición rectifica y asume la defensa del interés nacional. ¿Lo hará?
Tuesday, Feb 07th
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