José Diego Acosta, de 43 años de edad y divorciado, compartía su vida desde hace cinco con Teresa Pérez, viuda y madre de dos hijos, en un piso de Sevilla-Este.
Ayer a las seis y media de la mañana el hombre, que trabaja en la empresa de seguridad Prosegur, y estaba destacado, concretamente, en el pantano de La Minilla, atropelló a una vaca que irrumpió en su camino cuando viajaba por la referida autovía, a la altura del término municipal de Guillena, concretamente en el punto kilométrico 749.
El coche que iba detrás también colisionó contra el suyo pero su conductor no pasó de sufrir heridas. José Diego falleció y tras él dejó una estela de amargura que ayer destilaban los familiares y amigos que se encontraban en el tanatorio de San Jerónimo.
Eran los allegados de los dos porque mientras a él ya lo velaban, a ella, cuando ya caía la noche se le estaba practicando la autopsia.
Pero las causas, explicaban, estaban claras. Se había precipitado por un patio interior de una casa que tenía en el Parque Alcosa al saber que, de nuevo, había perdido a su compañero, y a pesar de que tenía dos hijos.

UNA VACA OCASIONA UNA ESPANTOSA TRAGEDIA FAMILIAR EN ESPAÑA













































