Una de las hipótesis señala como posible responsable de este iolento hecho a la banda de Los Aztecas, brazo armado del narcotraficante Cartel de Juárez. Durante la jornada tuvieron lugar los sepelios de la mayoría de los jóvenes asesinados; algunos ataúdes fueron llevados a sus hogares, mientras que siete cuerpos se velaron en la calle donde ocurrió el presunto caso de sicariato.
La respectiva misa, que contó con la presencia de cientos de estudiantes conmovidos por la pérdida de sus compañeros, fue oficiada por el obispo de Ciudad Juárez, Renato Ascencio León, quien elevó plegarias por el eterno descanso de las víctimas, cuyas edades oscilaban entre 15 y 20 años.
Los familiares exigieron justicia y exhortaron a la policía de Chihuahua, así como a la Procuradora, a no descansar hasta conseguir a los responsables de la masacre.
Ciudad Juárez ya ha sido escenario de crímenes de este tipo, pues desde 1990 esta urbe quedó vinculada a "feminicidios", término empleado por los grupos de derechos humanos en referencia debido al asesinato de 380 mujeres, muchas de las cuales fueron previamente violadas.
Para controlar tan elevado índice de violencia y crimen organizado, no han sido suficientes las acciones del presidente mexicano, Felipe Calderón, quien ha ordenado el despliegue de seis mil militares en la zona del país, fronteriza con Estados Unidos, que a diario es transitada tanto por mexicanos como por norteamericanos, practicantes del contrabando de droga y armas.
AUTORIDADES MEXICANAS CONFIRMAN DETENCIÓN DE SOSPECHOSO POR MASACRE EN CIUDAD JUÁREZ





